Estudio ALA es, junto con Echauri Morales Arquitectos en el artículo anterior de esta serie, de los despachos con mayor reconocimiento internacional verificado que hemos analizado. Sus fundadores, Luis Enrique Flores (Universidad de Guadalajara, maestría en Arquitectura de Paisaje en Harvard GSD) y Armida Fernández (diseñadora industrial del ITESM, maestría en Harvard GSD en Risk and Resilience), fundaron el despacho en 2012, y esa fecha y esos nombres están confirmados de forma independiente por Dezeen, uno de los medios de arquitectura y diseño más leídos a nivel internacional no solo por el sitio propio del despacho.
La lista de reconocimientos es, sin exagerar, la más larga de toda esta serie: nominación al Mies Crown Hall Architectural Prize Emerge en 2016 y 2022, selección para representar a México en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2018, finalista en la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito 2018, dos medallas de plata en la Bienal de Arquitectura Jalisciense 2022, y un lugar en la lista larga de los Dezeen Awards 2022. Sus fundadores han dado clases o sido críticos invitados en Harvard GSD, Wentworth University, la Universidad Veritas de Costa Rica, dos universidades de Taiwán, la UDG y el ITESM.
Dicho todo esto con la claridad que merece, hay una pregunta distinta que es la que de verdad le importa a alguien que busca construir una residencia de lujo en la ZMG: ¿cuánta de esa trayectoria está en vivienda residencial privada? La respuesta, hasta donde pudimos verificar, es: muy poca. El trabajo reciente de Estudio ALA que aparece en su propio sitio y en la prensa de diseño está enfocado en proyectos como vivienda para jornaleros agrícolas temporales y “repensar entornos industriales” arquitectura social y de infraestructura productiva, no residencias de lujo. El único proyecto residencial privado que pudimos confirmar en una fuente externa es Casa Rayón, una casa de 150 m² en el centro de Guadalajara, documentada en Architizer con fecha de 2013: el primer año de vida del despacho.








