De los despachos analizados en esta serie, Agraz Arquitectos tiene el reconocimiento externo más alto que hemos podido confirmar con una fuente sólida —no una medalla regional, no una mención autopublicada, sino el Gran Premio de la bienal de arquitectura más importante de México—. Fundado en 1996 por el arquitecto Ricardo Agraz Orozco, titulado en la Universidad de Guadalajara en 1985 y con una maestría en diseño hidroclimático en Colima, el despacho se especializa, según su propia ficha de oficina en ArchDaily, en arquitectura residencial, urbanismo e infraestructura —una combinación más amplia que la mayoría de los despachos de esta serie, que suelen concentrarse exclusivamente en vivienda.
El hallazgo central de esta investigación es la confirmación directa, en el artículo oficial de ArchDaily sobre los ganadores de la XIII Bienal Nacional de Arquitectura Mexicana 2014, de que La Planta —un proyecto de Agraz Arquitectos en Tlajomulco de Zúñiga— recibió el Gran Premio además de la Medalla de Oro. Es un mérito real y hay que decirlo con esa claridad: en cada edición de esta bienal se otorgan varias medallas de oro por categoría, pero solo un proyecto recibe el Gran Premio de toda la edición, por encima de todas las categorías.
Pero ese mismo despacho tiene un portafolio que va mucho más allá de la vivienda residencial privada, y eso cambia qué tipo de comparación tiene sentido hacer con RBA. Este artículo no minimiza el mérito del Gran Premio ni cuestiona la calidad del diseño de Agraz Arquitectos —sería deshonesto hacerlo—. Lo que sí señala es que ese prestigio se construyó, en buena parte, con obra pública y cultural de gran escala, y que en ningún lugar de su documentación encontramos una cifra de costo, plazo o plusvalía residencial.
